La idea del día era ver los ciruelos en flor a las afueras de Tokio, donde, cómo no, habían montado un festival para la ocasión (no, no me canso de los festivales jijiji).
Las flores de los ciruelos (ume) se parecen bastante a las de los cerezos (sakura) y suelen ser rosas, blancas o amarillentas. Tenía muchas ganas de verlos, pero sólo pude ver unos pocos a las faldas de la montaña, porque fui con Dan, que descubrió ese mismo día que era alérgico a los ciruelos, vaya por dios xD
Pero aunque no pudiera adentrarme en el bosque rosa, no me quedé sin disfrutar del hermoso paisaje:
¡Además había montones de cosas que hacer! Como comer helado de sakura o frutas recubiertas de caramelo, ver gente tocar instrumentos raros, … ¡o incluso pescar en mitad del río!
También hubo un desfile de la policía, ¡con caballos y todo! Y me hizo mucha gracia que una banda formada por niños llevara tecladitos jaja, muy curioso, nunca había visto algo así por la calle ^^;
Pero sin duda lo mejor de todo el día fue… (redoble de tambores…):
WAAAAAAAAAAAHHHHHH <3333333 En cuanto la vi de lejos me puse como una loca y no paré de perseguirla en todo el día ohohoho Es que es una pasadaaaaaaaa *________* No sé si era una mascota de algo o simplemente era un bicho mono, pero awwwwwwwwwww qué cosa más mona por dios *^_^* jijijiji <333
No sabéis lo feliz y orgullosa que publico esta última foto jajaja <3
Os dejo el álbum en Flickr por si queréis cotillear más fotos, y también un pequeño video del día :3



































Definitivamente la cultura japonesa tiene una gran diversidad y hermosura en su sola presencia.